¿Qué es la theosis?

La deificación del hombre es la forma bizantina característica de expresar el objetivo de la vida humana. Muy lejos de implicar una noción herética de la absorción del hombre en el ser de Dios, como a veces suponen los escritores occidentales, el término resume una serie de enfoques muy diferentes a la doctrina de la salvación.

Es de mucha prudencia aclarar la terminología relacionada con la doctrina de la theōsis (θέωσις). La palabra theōsis es, de hecho, una transliteración de una palabra griega que significa deificación. Las palabras bíblicas que son sinónimos y descriptivas de theōsis son: «adopción, redención, herencia, glorificación, santidad y perfección. Theōsis es la adquisición del Espíritu Santo, por el cual a través de la Gracia uno se convierte en un participante del Reino de Dios. La theōsis es un acto del amor no creado e infinito de Dios. Comienza aquí en el tiempo y el espacio, pero no es estático ni completo, y es una progresión abierta sin interrupciones a través de toda la eternidad».1

Atanasio de Alejandría resumió la conexión entre la Encarnación y nuestra salvación en la famosa línea:

Dios se hizo humano, para que nosotros pudiéramos convertirnos en dios.2

También Ireneo de Lyon nos habla de esta misma noción al decirnos:

Nuestro Señor Jesucristo, quien, a través de Su amor trascendente, se convirtió en lo que somos, para que Él nos lleve a ser incluso lo que Él es.3

El mismo Agustín hace interesantes puntos con respecto al tema:

Es evidente, entonces, que Él ha llamado a los hombres dioses, que son deificados por Su Gracia, no nacidos de Su Sustancia […] Si nos hemos hecho hijos de Dios, también nos hemos hecho dioses: pero este es el efecto de la Gracia adoptiva.4

San Máximo el Confesor dice:

La Encarnación de Dios proporciona una garantía segura para mirar hacia adelante con esperanza a la deificación de la naturaleza humana,… Convirtámonos en la imagen del único Dios completo, sin llevar nada terrenal en nosotros mismos.5

En palabras de Christoforos Stavropoulos, «Como seres humanos, cada uno de nosotros tiene este llamado único para lograr la theōsis. En otras palabras, estamos destinados a ser como Dios mismo, estar unido a él».6 Por lo tanto, la definición básica de theōsis es que la theōsis es un proceso de llegar a ser como (o estar unido a) Dios.

Para los cristianos ortodoxos de Oriente, theōsis es salvación. La theōsis asume que los humanos desde el principio están obligados a compartir la Vida o la Naturaleza de la Santísima Trinidad. La theōsis está íntimamente relacionada con el ser adoptados como hijos de Dios a través del bautismo en Cristo y el proceso de alcanzar la plenitud de la naturaleza divina y la conformidad con la imagen de Cristo. El concepto de theōsis tiene el potencial de ser malentendido cuando se lo quita de unión al concepto de adopción y la vida de la Iglesia. Por esto, un punto de suma importancia al abordarse este tema es que la theōsis no debe confundirse con la idea herética de la apothéōsis (i.e. deificación en la esencia de Dios), de la cual ninguna criatura puede participar.

Los dos textos bíblicos7 clásicos citados en apoyo de la deificación son el Salmo 82:6 («Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo») y 2 Pedro 1:4 («por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina [θείας κoινωνoί φύσεως]»). El primero de estos textos (también citado en Jn. 10:34) nunca fue motivo de controversia. Ya existía una exégesis judía que aplicaba las palabras, «ustedes son dioses», originalmente a Adán y Eva, y luego a aquellos que guardaban la Torá, cuando Justino Mártir los usó como una glosa en los «hijos de Dios» de Juan (1 Jn 3:1).8 Por esto, Normal Russell afirma «La filiación divina a través del bautismo trae consigo las cualidades divinas de la inmortalidad y la libertad de la pasión. Los Padres a menudo recurren al texto para expresar cómo el bautismo nos incorpora a Cristo, haciéndonos dioses por gracia en contraste con Cristo, quien es Dios por naturaleza».9

El mismo Russell sigue diciendo que nuestra participación en el Logos es posible gracias al Espíritu: «porque a través del Espíritu todos somos llamados participantes de Dios».10 Es decir, participamos en el Hijo a través del bautismo. El Espíritu es el crisma y el sello con el cual el Logos nos unge y sella, haciéndonos, por así decir, la fragancia de Cristo. Otra forma de decirlo es decir que el Hijo es vida en sí mismo, que el Espíritu da vida y que los fieles están dotados de vida.11 Es debido a que el Espíritu es divino que puede hacernos «participantes de la naturaleza divina», es decir, de Cristo, porque la naturaleza divina no es impersonal. A través del Espíritu nos convertimos en «participantes de Cristo y participantes de Dios».12

Para aclarar el tema, Atanasio amplifica el significado de 2 Pedro 1:4 cuando dice que la theōsis es «convertirse por gracia en lo que Dios es por naturaleza». Lo que de otro modo parecería absurdo, que el hombre caído y pecador pueda volverse santo como Dios es santo, ha sido posible a través de Jesucristo, quien es Dios encarnado. Naturalmente, la afirmación cristiana crucial, que Dios es Uno, establece un límite absoluto en el significado de la theōsis: no es posible –como se mencionó hace unas líneas– que ningún ser creado se convierta, ontológicamente, en Dios o incluso en otro dios.

Para muchos Padres, la theōsis va más allá de simplemente restaurar a las personas a su estado antes de la caída de Adán y Eva, enseñando que debido a que Cristo unió las naturalezas humana y divina en su persona, ahora es posible que el ser humano experimente una comunión más cercana con Dios que Adán y Dios. Esta reconciliación se hace realidad a través de la lucha y el esfuerzo por ser conformados a la imagen de Cristo. Como menciona el erudito Wolfgang Vondey:

La salvación en el Oriente cristiano está más estrechamente ligada al concepto de deificación (theosis) como un proceso continuo de transformación a la semejanza de Jesucristo. La deificación, posible gracias a la imagen de Dios que se encuentra en la humanidad, pero que fue disuadida por la caída, se restablece con la Encarnación y la unión de las naturalezas humana y divina en Cristo.13

Sin la praxis, no hay fe verdadera; la fe lleva a la acción, sin la cual está muerta. Uno debe unir voluntad, pensamiento y acción a la voluntad de Dios, sus pensamientos y sus acciones. Una persona debe modelar su vida para que sea un espejo, una verdadera semejanza de Dios. Por eso mismo, Vondey –sirviéndose del Metropolita Kallistos Ware– agrega:

El proceso de la theosis está destinado a «comenzar aquí y ahora en la vida presente» en una «cooperación» entre Dios y la persona humana, de modo que «nuestra participación voluntaria en la acción salvífica de Dios es totalmente indispensable».14

Entonces, dado que Dios y la humanidad son más que una similitud en Cristo, sino más bien una verdadera unión, la vida de los cristianos es más que una simple imitación y es más bien una unión con la vida de Dios mismo: de modo que, el que está obrando en la salvación, está unido con Dios trabajando dentro del penitente tanto el querer como el hacer lo que agrada a Dios.

En resumen, haciendo eco de lo que dice el Met. Kallistos Ware –y el mismo Vondey le sigue– la salvación es la participación en la transformación de la vida divina a través de un proceso perpetuo de ir siendo salvado. La participación humana en este proceso y la convergencia de la gracia divina y la libertad humana son en todo momento obra del Espíritu Santo.

Aunque la doctrina de la theōsis es difícil de encontrar en la Iglesia occidental, fue enseñada claramente en la tradición católica romana hasta el siglo XIII por Tomás de Aquino, quien decía que «la plena participación en la divinidad es la verdadera bienaventuranza de la humanidad y el destino de la vida humana».15 Además de las fuertes corrientes de la theōsis en la teología católica temprana y alguna contemporánea,16 se puede encontrar como un tema recurrente dentro del anglicanismo: en Lancelot Andrewes (siglo XVII), en la Himnodia de John y Charles Wesley (siglo XVIII), Edward B. Pusey (siglo XIX) y Donald Allchin y E. Charles Miller (siglo XX). La escuela finlandesa de luteranismo dirigida por Tuomo Mannermaa argumenta que Martín Lutero entendió la justificación como theōsis. La theōsis como concepto se usa entre los metodistas especialmente en relación con el movimiento pietista.17

Posiblemente la tradición dentro del protestantismo más cercana al concepto theōsis de la Iglesia ortodoxa es el pentecostalismo. El erudito pentecostal Wolfgang Vondey afirma:

La soteriología pentecostal, aunque se presenta típicamente en el lenguaje de Occidente, está más cerca de la comprensión oriental de la salvación como praxis.18

Sin embargo, en lugar de theōsis, santificación (ser apartado o santificado), es el término que más se usa en la teología protestante. Específicamente, la santificación progresiva es el término que se usa para el trabajo continuo del Espíritu Santo, mediante el cual un individuo se hace más santo.

Demos gracias continuamente al santo Señor por el regalo de theōsis, que es un regalo de su amor. Vamos a corresponder su amor con nuestro propio amor. El Señor quiere y desea que seamos deificados. Después de todo, para este propósito Él se hizo hombre y murió en la Cruz para que brille como el sol en medio de los soles, y Dios en medio de los dioses.19


Notas al pie.

1 Archimandrita George, Theosis: The True Purpose Of Human Life, 4ta Edición (Monte Athos: Holy Monastery Of St. Gregorios, 2006), 86.

2 Atanasio de Alejandría, On the Incarnation (New York: St. Vladimirs Seminary Press, 2012), §54, énfasis añadido.

3 Ireneo de Lyon, Contra las herejías en Obras escogidas de Ireneo de Lyon, ed. Ana Magdalena Troncoso (Barcelona: Clie, 2018), 551.

4 Agustín, The Expositions On The Psalms, Volume 1 (Altenmünster: Jazzybee Verlag, 2017), 195.

5 Varios autores, The Philokalia Complete Text, Volumen II (Londres: Faber & Faber, 1990), 178.

6 Christoforos Stavropoulos, Partakers of Divine Nature (Minneapolis: Light and Life, 1976), 17-18, énfasis añadido.

7 De hecho, son los dos más citados, pero existen otros textos como Génesis 1:26, donde se reconoce que la theōsis está implícita en la doctrina de la imago dei: la humanidad hecha a imagen divina; 2 Corintios 3:18, donde el apóstol Pablo describe la vida cristiana como una de transformación progresiva; 1 Juan 3:2-3, donde se relaciona el texto con las implicaciones escatológicas de la theōsis; Juan 17:22-23, donde se relaciona el texto con la theōsis, la cual encuentra su culminación en nuestra entrada en la vida de la Trinidad.

8 Justino Μártir, Dialogue, 124. Cf. Sifre Dt. 306; Midrash Rabba sobre Lev. 11:1 y 3.

9 Norman Russell, “Partakers of the Divine Nature” (2 Peter 1:4) in the Byzantine Tradition en Kathēgētria: Essays presented to Joan Hussey for her 80th birthday, eds. J. Chrysostomides y Joan Hussey (Camberley: Porphyrogenitus, 1998). Véase también Norman Russell, The Doctrine of Deification in the Greek Patristic Tradition (Oxford: Oxford University Press, 2006), 53-76.

10 Atanasio, Epist. 1 ad Serap. 24.

11 Atanasio, Epist. 1 ad Serap. 23.

12 Ibid. Cf. Agustín, Dial. de Sancta Trinitate I, 7: «Nos convertimos en participantes de la naturaleza divina al participar del Espíritu Santo».

13 Wolfgang Vondey, Teología pentecostal: Viviendo el Evangelio completo, trad. Jorge Ostos (Salem: Publicaciones Kerigma, 2019), 67.

14 Ibid. Vondey cita las obras La Iglesia Ortodoxa y How Are We Saved? The Understanding of Salvation in the Orthodox Tradition ambas del Met. Kallistos Ware.

15 Tomás de Aquino, Summa Theologiae 3.1.2

16 E.g. el Papa Juan Pablo II dijo que los católicos deberían estar familiarizados con «la venerable y antigua tradición de las Iglesias orientales […] La enseñanza de los Padres Capadocios sobre la divinización (la cual) pasó a la tradición de todas las Iglesias orientales y es parte de su patrimonio común […] Esta teología de la divinización sigue siendo uno de los logros particularmente apreciados por el pensamiento cristiano oriental», véase Papa Juan Pablo II, Documentos sobre ecumenismo; Encíclica Ut unum sint; y Carta pastoral Orientale lumen (Nueva Jersey: Hunter Publishing, 1995). Véase también Aldino Cazzago, «La carta apostólica de Juan Pablo II “Orientale lumen”», Revista de Espiritualidad (61) (Madrid, 2002), 521-538, disponible en línea en http://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/1653articulo.pdf, consultado el 13 de oct. de 2019.

17 “Union with God: Theosis · Divinization · Deification” en The Wild Things of God, 24 de julio 2004 disponible en línea en http://www.frimmin.com/faith/theosis.php, consultado el 13 de oct. de 2019.

18 Wolfgang Vondey, Teología pentecostal: Viviendo el Evangelio completo, trad. Jorge Ostos (Salem: Publicaciones Kerigma, 2019), 68. Véase también Edmund J. Rybarczyk, Beyond Salvation: Eastern Orthodoxy and Classical Pentecostalism on Becoming Like Christ (Milton Keynes, UK: Paternoster, 2004); Walter J. Hollenweger, Pentecostalism: Origins and Developments Worldwide (Peabody, MA: Hendrickson, 1997), 253–55.

19 Archimandrita George, Theosis: The True Purpose Of Human Life, 4ta Edición (Monte Athos: Holy Monastery Of St. Gregorios, 2006), 76.


Bibliografía consultada y recomendada

Agustín. The Expositions On The Psalms, Volume 1. Altenmünster: Jazzybee Verlag, 2017.

Alejandría, Atanasio de. On the Incarnation. New York: St. Vladimirs Seminary Press, 2012.

George, Archimandrita. Theosis: The True Purpose Of Human Life. 4ta Edición. Monte Athos: Holy Monastery Of St. Gregorios, 2006

Lossky, Vladimir. Teología mística de la iglesia de oriente. Barcelona: Herder Editorial, 2009.

Lyon, Ireneo de. Contra las herejías en Obras escogidas de Ireneo de Lyon. Editado por Ana Magdalena Troncoso. Barcelona: Clie, 2018

OrthodoxWiki. «Theosis». https://orthodoxwiki.org/Theosis.

Russell, Norman. The Doctrine of Deification in the Greek Patristic Tradition. Oxford: Oxford University Press, 2006.

Rybarczyk, Edmund J. Beyond Salvation: Eastern Orthodoxy and Classical Pentecostalism on Becoming Like Christ. Milton Keynes, UK: Paternoster, 2004.

Stavropoulos, Christoforos. Partakers of Divine Nature. Minneapolis: Light and Life, 1976.

Varios autores. The Philokalia Complete Text, Volumen II. Londres: Faber & Faber, 1990.

Vondey, Wolfgang. Teología pentecostal: Viviendo el Evangelio completo. Traducido por Jorge Ostos. Salem: Publicaciones Kerigma, 2019.

Ware, Kallistos. La Iglesia Ortodoxa. Buenos Aires: Editorial Ángela, 2006.